viernes, julio 10, 2009

Cap ou pas cap?


Ya tiene semanas que la vi, pero no me había animado a escribir este post.

La película se llama Jeux d'enfants o en español, Ámame si te atreves.

Desde mi punto de vista, es una película muy recomendable.
Tiene de todo: gente loca, fantasía, diversión, drama, pasión/romance.

Según yo, es la historia de dos personas y de un amor muy a la Romeo y Julieta.
De cómo puede uno no ser feliz incluso teniendo todo eso que pensaste que querías: un buen trabajo, boda de ensueño, esposa, esposo, dos hijos, carro, casa grande y demás.

Me gustó porque habla de ese amor por el cual eres capaz de dejarlo todo. Todo.

Creo que es porque en el fondo yo si quiero algo así, un amor de locos.
Como dicen en la peli: "le paiement de mon existence". (ja creo que así se escribe, aún estoy aprendiendo).


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Estoy segura que hablaba inglés

Estaba esperando el café y el cuernito que ya había ordenado, cuando en eso entró un señor.
Era un hombre como de 1.55m de alto, de piel morena, pantalón de mezclilla y una playera sin mangas, delgada y un poco gastada. Venía en una bicicleta y era obvio que acababa de salir de trabajar de alguna de las fábricas que están ahí cerca.
El hombre preguntó por las bebidas y le ofrecieron un Lipton embotellado. Se me hizo raro porque son más baratos los tes ‘gourmet’ que suelen vender en esa cafetería, además de que saben mejor que los embotellados.
El señor preguntó por un anuncio que estaba afuera (solicitaban un repartidor) y la dueña le dijo que el puesto ya estaba ocupado pero que se le había olvidado quitar el letrero (en lo personal, eso me sonó a bullshit).
Él aclaró que preguntaba porque su sobrino estaba buscando empleo. La señora le preguntó que si el muchacho tenía licencia de manejar. Él dijo que si, pero era de USA porque acababan de regresar de allá. Ella le dijo que si su sobrino quería el trabajo, tenía que llenar una solicitud de empleo y presentarse para una entrevista.


El señor hablaba ‘raro’, como que le costaba hacer frases en español y tenía ese acento que tiene la gente que habla español y se acostumbra a hablar inglés (parecido al acento de Denisse Dresser).


Anyway, me pareció triste ver que la dueña de la cafetería comenzó a hablar diferente al saber que el señor venía de EU.
Me molestó el hecho de que cuando él entro, lo mirara de arriba abajo y que no lo tratara con la misma amabilidad con que atiende a los demás clientes, de hecho la mujer se me hizo un tanto grosera y cortante cuando le preguntó “¿qué se le ofrece?”. De hecho, su tono hizo que yo volteara a ver al señor.


Digo hay quienes se quejan por la discriminación, y lo sufren cuando viajan a otro país. ¿Pero qué hay de la discriminación en tu propio país? Es triste que ni en tu propio país...

Por cierto, igual y poca gente lo sabe, pero me molesta mucho escuchar a esos que usan la palabra “indio” o “indígena” de manera peyorativa.



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Para mi cumple ¿no?

La de 128 pleeeease :D


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miércoles, junio 10, 2009

Ya lo decidí

Así es mis estimados, si estudio una maestría ya decidí que tiene que ser del COMCIPE: el Colegio Minimalista de Ciencias Penales.

Jajaja a mí me sigue dando risa el nombre.

Creo que cuando te gradúas te dan unos lentes como los del chavo de la foto.









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viernes, mayo 29, 2009

breathless

Galactic Center of Milky Way Rises over Texas Star Party from William Castleman on Vimeo.

martes, mayo 26, 2009

Un viejo favorito



Ps yo si voy por unos taquitos


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lunes, mayo 25, 2009

Shallow Dan

Creo que todos hemos hecho ese “gracioso y oportuno comentario” que suele hacérsele a las personas delgadas que comen mucho. Si, ese que más o menos dice así: “¿y dónde metes todo lo que comes?”, donde sutilmente se trata de hacer referencia al hecho de que a pesar de que la persona en cuestión come mucho, no se ve gorda.


Habiendo aclarado este punto, ahí les va la historia:

Érase una vez que Zyanya estaba en la oficina, muerta de hambre para variar. A la muchachita se le ocurrió pedir pizza y cuando la chava que toma las órdenes le dijo que era SEMANA de 2x1 wow! se alegró y hasta pensó: “ya me rifé: pido una grande y con eso como toda la semana, a hueee…”.

Lo malo fue cuando olió la fucking pizza, porque se acordó que ya estaba hasta la madre de comer esa mugre. Ya teniéndolas en frente, dos pizzas grandes si son mucho. Lo mejor era invitarle pizza a sus compañeritos de turno, incluyendo al guardia de recepción, claro. The more the merrier :)

Los compañeritos se quedaron arreglando lo necesario para poder tomarse un break y Zyanya se fue al comedor a zamparse una rebanada porque la neta tenía un chingo de hambre.

Cuando Aldo, Daniel y Luís Adrián llegaron al comedor Zyanya ya se había comido tres rebanadas de pizza, tres. Estaba abriendo la boca para darle la mordida a la cuarta.

Cada quien tomó su respectiva rebanada y comenzó la plática. Después de un rato a Daniel se le ocurrió preguntarle a Zyanya “oye cuántas rebanadas llevas” (ojo chicos, eso jamás debe de preguntársele a una mujer, repito, jamás). Ella contestó “ps esta es la cuarta”. Después de eso, ocurrió lo impensable, Daniel contestó con mucha naturalidad: “chiquita, ¿pues dónde metes todo eso?”.

Silencio incómodo.

No hubo risas, por lo menos no en voz alta.

Silenciote.

Todos se le quedaron viendo a Daniel, y parece que entendió lo inapropiado de su comentario. Zyanya por dentro estaba que se moría de la risa, estuvo a punto de responder “no ma… ¿que no ves las pinches lonjas que me cargo? ahí es a donde se va todo jajaja”.



Pobre Dani.

No, ese tipo de comentarios no se le hacen a una chava que pesa 68kgs y mide 1.65m.

Después, meditando la situación, Zyanya cayó en la cuenta de que solo había dos posibilidades:
  1. Daniel había tratado de hacerle un piropo.
  2. Algún cabrón lo hipnotizó y por eso no veía que a Zyanya si se le nota a dónde se van las 4 rebanadas de pizza que luego se cena.



Yo digo que es lo segundo.












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Mamá quiero ver los leones

El Instituto de Psicología de la Universidad de Colorado que dice que podemos reprimir los malos recuerdos.

Suddenly como que me llegó esa sensación de "mmm, si, yo recuerdo eso" pero también me entró la duda "¿será que es verdad? Se me hace que lo soñé y nunca pasó". Ah porque a mi luego me pasa como a Neo, hay ratos que no se si estoy dormida o despierta.



Ahí va una burda recreación de lo que recordé:








Mi mamá jura que si sucedió. Yo tendría máximo 7 años. Por estar pendejeando a los leones, zaz uno se trepó en el techo del carro. Simón, el carrito era como el de la foto, nomás que de otro color.


Dicen que pasó otra familia en un auto, ellos avisaron a los guardias y nos quitaron al león de encima.



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