Creo que todos hemos hecho ese
“gracioso y oportuno comentario” que suele hacérsele a las personas delgadas que comen mucho. Si, ese que más o menos dice así:
“¿y dónde metes todo lo que comes?”, donde sutilmente se trata de hacer referencia al hecho de que a pesar de que la persona en cuestión come mucho, no se ve gorda.
Habiendo aclarado este punto, ahí les va
la historia:
Érase una vez que Zyanya estaba en la oficina, muerta de hambre para variar. A la muchachita se le ocurrió pedir pizza y cuando la chava que toma las órdenes le dijo que era SEMANA de 2x1 wow! se alegró y hasta pensó:
“ya me rifé: pido una grande y con eso como toda la semana, a hueee…”.
Lo malo fue cuando olió la fucking pizza, porque se acordó que ya estaba hasta la madre de comer esa mugre. Ya teniéndolas en frente, dos pizzas grandes si son mucho. Lo mejor era invitarle pizza a sus compañeritos de turno, incluyendo al guardia de recepción, claro. The more the merrier :)
Los compañeritos se quedaron arreglando lo necesario para poder tomarse un break y Zyanya se fue al comedor a zamparse una rebanada porque la neta tenía un chingo de hambre.
Cuando Aldo, Daniel y Luís Adrián llegaron al comedor Zyanya ya se había comido tres rebanadas de pizza, tres. Estaba abriendo la boca para darle la mordida a la cuarta.
Cada quien tomó su respectiva rebanada y comenzó la plática. Después de un rato a Daniel se le ocurrió preguntarle a Zyanya
“oye cuántas rebanadas llevas” (ojo chicos, eso jamás debe de preguntársele a una mujer, repito, jamás). Ella contestó
“ps esta es la cuarta”. Después de eso, ocurrió lo impensable, Daniel contestó con mucha naturalidad:
“chiquita, ¿pues dónde metes todo eso?”.
Silencio incómodo.
No hubo risas, por lo menos no en voz alta.
Silenciote.
Todos se le quedaron viendo a Daniel, y parece que entendió lo inapropiado de su comentario. Zyanya por dentro estaba que se moría de la risa, estuvo a punto de responder
“no ma… ¿que no ves las pinches lonjas que me cargo? ahí es a donde se va todo jajaja”.
Pobre Dani.
No, ese tipo de comentarios no se le hacen a una chava que pesa 68kgs y mide 1.65m.
Después, meditando la situación, Zyanya cayó en la cuenta de que solo había dos posibilidades:
- Daniel había tratado de hacerle un piropo.
- Algún cabrón lo hipnotizó y por eso no veía que a Zyanya si se le nota a dónde se van las 4 rebanadas de pizza que luego se cena.
Yo digo que es lo segundo.

.